Te ves atrayendo el mismo tipo de persona.
Y por dentro, sientes que algo más profundo te sabotea.
No es falta de esfuerzo ni que tú no puedas.
Incluso has hecho trabajo personal, pero sientes que hay algo que sigue sin resolverse.
Es esa cinta emocional que se grabó en tu infancia, y que hoy sigue sonando… aunque intentes cambiar el guión.
Lo que más deseas no es tan complicado como parece:
- Dejar de perderte en el otro y sentir que tienes que esforzarte para que te quieran.
- Vivir relaciones sin ansiedad, sin miedo a que te abandonen.
- Soltar por fin lo que te daña, sin seguir atrapada en el mismo vínculo o en el dolor de lo que ya terminó.
- Y sobre todo, confiar en ti sin tener que demostrar nada.
Si aún no lo has conseguido, no es porque no lo hayas intentado.
Es porque nadie te enseñó a transformar la grabación emocional que dirige tus relaciones desde dentro.